Leyendas Ornofay, cacique rebelde


13 de noviembre de 2004

Autor: Adrián García Lebroc

En su mapa sobre los Cacicazgos Indios de Cuba, Ernesto Segeth, y Guillermo Labrada Ruiz nos muestran como el antiguo término municipal de Ciego de Ávila, lo que es hoy toda la parte centro sur de la Provincia, estaba dedicado al territorio de Jaragueyal, especie de provincia india gobernada por el Cacique Ornofay; de esa época acá, han pasado 500 años, tiempo suficiente para que muchas de estas historias se conviertan en leyendas.

Iniciada la conquista en 1511, y fundada la primera de la villa, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, comienza un plan para completar la obra conquistadora, Diego Velásquez; es nombrado gobernador de la Isla, y da instrucciones para llevar el plan a cabo. Como segundo al mando es nombrado Pánfilo de Narváez, quien tiene bajo su mando a hombres como, Juan de Grijalva, y Bartolomé de las Casas.

Narváez, inicio su avance hacia el occidente de la isla con 100 españoles, y mas de 2000 aborígenes, tenía órdenes expresas de Velásquez, de emplear métodos pacíficos con los primitivos pobladores, sin embargo, en el poblado de Caonao, los conquistadores masacran más de dos mil indios, produciendo un verdadero genocidio; es a partir de este momento que Narváez, decide seguir su plan de conquista por el norte, utilizando canoas, y no como hasta ese momento, por el centro del territorio.

El mandato anterior recae entonces, en Vasco Porcallo de Figueroa, quien continúa su avance por todo el centro del territorio insular. Se cuenta, un poco de historia y otro tanto de fantasía, que al llegar a tierras, de la actual provincia avileña, hace contacto con los aborígenes que habitaban está región; el encuentro fue cordial y hasta amistoso, los conquistadores entregaron baratijas; los primitivos pobladores, brindaron agua fresca, comida abundante, y guías para continuar el camino hacia occidente. Nos narra Gonzalo Fernández de Oviedo, En su Libro, Historia General y Natural de las Indias, que el citado encuentro en el cacicazgo de Jaragueyal fue todo, cordialidad, que los conquistadores comieron una gran cantidad de Jicoteas; por eso esté cronista platea: Que al sitio se le denominó Paradero de las Jicoteas.

El asunto del encuentro con Ornofay, se perdió por los años, y además por no estar incluida esta región en los planes de conquista y colonización.

Llegado el siglo XX, los historiadores locales trabajando en la búsqueda de nuestros orígenes, retoman nuevamente la leyenda de Ornofay y la matizan con nuevos aportes, algunos salidos de la más pura de la imaginaciones, sin embargo, hay que destacar el trabajo realizado por el Dr. Manuel Rivero de Calle, entones estudiante de Instituto de Segunda Enseñanza de Ciego de Ávila, el que descubre al sur de la provincia, en una zona pantanosa, habitad predilecto para los preagroalfareros, restos arqueológicos de los Tainos, grupo al que se afilian cronológicamente los aborígenes descritos por Fernández de Oviedo. Esto hizo pensar a este investigador que este había sido el refugio de Onofay y su pueblo, al enterarse, de la barbarie cometida en la aldea taína de Caonao.

Años más tarde ya en la década de los 70, otro investigador Gilberto García Castro, hace excavaciones en la zona de Palo Alto, lugar del asentamiento, y demuestra que la vida en el lugar, por lo débil de la capa fértil o arqueológica, resultaba bien efímera, lo que ayuda sustentar los planteamientos de Dr. Rivero de la Calle.

Este sitio de Jaragueyal, nunca se ha localizado, por lo que toda esta historia, pasa a ser simplemente, una Leyenda. Historiadores y arqueólogos, se han esforzado en la búsqueda de un asentamiento en las proximidades del actual poblado de Jicotea, pero al final nada o casi nada. Solo hoy, gracias a la paciente labor de un grupo de profesores y alumnos de la Escuela Ángel del Castillo, ubicada en el poblado de Lázaro López, se han localizado las primeras evidencias de lo que pudiera ser, cuándo las investigaciones lo demuestren, el sitio Jaragueyal, estancia india del Cacique Ornofay.

Durante todo el siglo XX proliferaron los eventos, concursos y boletines que llevaban por nombre Ornofay, todavía se recuerda con agrado el órgano oficial de los talleres literarios de Ciego de Ávila que llevaba este nombre; durante muchísimos años este impreso sirvió para difundir la obra de los principales escritores avileños de la actualidad. Incluso la máxima distinción que entrega la provincia a creadores y promotores por el trabaja de un año, o por la obra de toda la vida lleva, precisamente este nombre, sacado de lo más autóctono de nuestras raíces.

En la actualidad nuestra provincia se erige como uno de los centros más importantes de la arqueología cubana y el nombre de Ornofay, aquél cacique indio que a inicios del siglo XVI vivió la violenta conquista en esta tierra, será nuestra puerta al mundo para el conocimiento y difusión de la cultura avileña.